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Editorial

Cuando pensamos en el otoño, pensamos en las caminatas, los paseos en bici, los colores de los árboles, lo agradable del clima, pero también recordamos que se lo suele relacionar con la tercera edad.

Podemos estar de acuerdo o no con esta clasificación, que, como tal, tiende a limitar posibilidades y fijar barreras según ideas preconcebidas, que es una manera elegante para no decir directamente ‘prejuicio’.

Porque si aún fuera así, el otoño tiene tantas posibilidades de diversión y crecimiento como cualquier otra estación. Es una etapa de equilibrio, de calma, de goce maduro y de una belleza singular.

Entonces, cuando nos toque llegar a esa estación, sea hoy, mañana, o dentro de tantos años, tratemos de entrar y transitarla con tanta alegría, apertura mental y ganas como si fuera cualquier otra edad.

Te dejamos con el poeta Rubén Darío, quien lo dice más claramente…

 

POEMA DEL OTOÑO

Tú, que estás la barba en la mano
meditabundo,
¿has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?

Te lamentas de los ayeres
con quejas vanas:
¡aún hay promesas de placeres
en los mañanas!

Aún puedes casar la olorosa
rosa y el lis,
y hay mirtos para tu orgullosa
cabeza gris.

Rubén Darío

 

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Empleados dependientes que se retiran antes de jubilarse: ¿Fin de las moratorias? ¿Perjudica a los autónomos?.

Lenta e imperceptiblemente, en la Ley de Blanqueo de Capitales se incluyeron cambios que de a poco se notan.

Hoy por hoy, ya no es posible jubilarse sin aportes.
Y no debe esperarse a cumplir los 60 o 65 para ocuparse.

Es necesario tomar el tema con tiempo, para poder comenzar a tapar los baches que uno tuviera, y llegar a la edad jubilatoria cobrando lo que la persona merece por sus aportes.

Por ejemplo, un hombre que hoy tiene 60 años, está sin trabajo, y su expectativa es no volver a conseguir una ocupación fija, debe prestar especial atención a lo que sigue:

Nacido año 1957, cumplió 18 años en 1975.
Si trabajó ininterrumpidamente como dependiente desde el año 1977 hasta el 2002, tendrá 25 años de aportes. Y derecho a cobrar una jubilación seguramente superior a la mínima.
Podrá completar dos años entre 75 y 77 con moratoria, pero aun así, tiene 27 años de aportes.

Si no empezara a aportar al menos como monotributo o autónomo, durante tres años, estará condenado a cobrar la PUAM, que es el 80 % de la mínima, y no generará pensión para su compañera.

Por lo expuesto, le sugerimos acercarse y consultar, ya que aportar como monotributista o autónomo no perjudicará el haber a obtener, sino simplemente impedirá su crecimiento.

 

Si tiene dudas consulte aquí o al 43821869


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Retiro por invalidez

¿Es mejor pedir jubilación por invalidez o jubilación común?

Este es un tema muy importante y que ha generado muchas dudas y consultas.

Entonces, a fin de dar una respuesta lo más clara posible, vamos a recordar que el requisito esencial para:

La jubilación por invalidez es acreditar 66% de incapacidad y luego la calificación de aportante (regular o irregular con derecho).

La jubilación común es tener 60 años (mujeres) y 65 (hombres) y acreditar 30 años de aportes.

Veamos algunos ejemplos:

DESCRIPCIÓN DEL CASO: Trabajador/a discapacitado con 34 años de aportes en relación de dependencia, con un ingreso promedio de $ 6000 (si consideramos los últimos 10 años) ó $ 8000 (si consideramos los últimos 5 años).

RESPUESTA 1 – En el caso de la jubilación por Invalidez su haber jubilatorio se calculara tomando el promedio de sueldo con aportes de los últimos 60 meses trabajados. De ese sueldo promedio, el solicitante cobrara el 70 % si es aportante regular, o el 50 % si es irregular con derecho. Es decir que cobrará $ 5600 ó $ 4000 según su calificación de aportante.

RESPUESTA 2 – En el caso de jubilación común del mismo trabajador en relación de dependencia, el Estado reconocerá 1.5 % por cada año aportado, aplicado a los últimos 120 meses trabajados Es decir que un aportante promedio, que puede orillar los 34 años de aporte, recibirá un 51 % de su ingreso promedio, más la PBU. Es decir (1,5% de $ 6000 x 34 años) + 888 (PBU) = $ 4088.

En resumen, podemos decir que en la mayoría de los casos cuando el haber a obtener es superior al haber mínimo, y se trate de trabajadores en Relación de dependencia, hay mayoría de posibilidades que el Retiro Por invalidez sea superior a la jubilación.

Si tenés dudas, podés enviar tu consulta cliqueando aquí

 

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Reflexiones: Los noventa de Ramón

En este espacio solemos celebrar a aquellas personas, famosos o no, que son un ejemplo de una vitalidad que transciende cualquier límite de edad impuesto.
Hoy es el turno de Ramón Cidade, más conocido como Ramón Ayala: músico, compositor, cantante, poeta, pintor. Acaba de cumplir 90 años, y dice: “me siento cada día mejor, lo cual me empieza a dar un poco de miedo”.

Ramón AyalaRamón empezó robando la guitarra a su primo y escapando al monte a tocarla, en su Misiones natal. A los 17 se presentó en público y cuenta que “me temblaban tanto las piernas que agradezco que estaba el micrófono para atajarme”. Formó parte de un trío famoso, pero pronto dejó el arte de mostrarse para crear y llegar a sentir que, eso que crea, es lo que desea crear.

“Yo tenía ganas de ¿Sabés qué?... no ser un Atahualpa Yupanqui, sino ser un cantor del litoral pero con profundidad, no andar por la superficie de la cosas. Cantar verdaderamente a la tierra con toda su voz, con todo su sabor, su color, su hondura. Para eso necesitaba otro ámbito doméstico, que no era el del trío. Tenía otro enfoque de la vida, que era el que me pertenecía”, dice Ramón.

Pocos saben que a él corresponden muchos de los cantos folklóricos más famosos. Ramón Ayala, el guitarrista que toca con diez cuerdas, es el compositor de folklore más cantado en Argentina. Ramona Galarza, Mercedes Sosa, Zamba Quipildor y hasta unos algo más melosos Los Nocheros hacen gala de sus letras en escenarios de todo el mundo.
Es el creador de un ritmo único en América Latina: el gualambao.
Aprendió a usar su voz, incluso, en la lengua swahili.

Ramón AyalaPinta desde los 25 años y ha expuesto en múltiples galerías de Argentina, Sudamérica, Europa y Asia. Vivió en Europa, Asia y Medio Oriente y allá cantó su amor, el folklore, que no es otra cosa, para él, que una retribución a la vida, a la tierra. Pero por sobre todo, Ramón Ayala es un ser humano interesantísimo, muy divertido, desbordante de vida y proyectos.

Su obra está dedicada al hombre y al paisaje. “El hombre es la síntesis del paisaje. Por él transita el cobre, el magnesio, el manganeso, el silicio, todos los elementos de la tierra, la plata y el oro. Somos un trozo de la tierra modelada; el mineral de la tierra. Si la gente tuviera conciencia de su dependencia de la tierra, de su emanación de la tierra, no la vendería, no la polucionaría”.

Cuando Ramón Ayala habla su voz tiene un tinte a melodía poética propia de su naturaleza, capacidad autodidáctica de plasmar en varias ramas del arte lo que la conciencia adoptó de los paisajes que lo han abrazado desde su nacimiento, o quizás antes, desde su relación con La Triple Alianza con sus bisabuelos y abuelos (historia que inspiró su libro de décimas “Las historias de la abuela o la guerra grande”); o también el vínculo con el propio ser que le brinda la naturaleza y la inteligencia de poseer la brújula para meterse por los misterios del propio ser, aquel que Ayala descubrió al aceptar la capacidad de asombro y las señales cuando profesa que “uno descubre verdaderamente quién es cuando nos damos cuenta de la magnitud de nuestra persona”.

Este hijo de la tierra de sangre misionera vive el mejor momento de su vida, en propias palabras, y aprovecha cada segundo único de la historia porque sabe que la vida es “un relámpago, un vértigo de minutos y horas que se acaban”. “Yo soy un hombre que le he encontrado un sentido a los días; llevo el timón de mi barca y no voy en el oleaje del tiempo condenado al próximo naufragio. Si me agarra la muerte, que me agarre, no le temo porque ella es un acontecimiento tan importante como la vida”. Ayala no está poetizando viejas escrituras, simplemente su voz dicta con naturalidad lo que el corazón le manda.

Ramón Ayala

“Yo no soy un tipo que ambiciono tener un nombre y vivir pendiente de él y explotarlo, yo quería realizarme como ser humano, un veedor de la vida, un gozador del acontecimiento de la vida”, concluye Ramón, con sus hermosos 90 años de edad, pero su nombre ya está escrito en la historia grande de nuestra música, y su poesía resonará para siempre en nuestra cultura.

Cuando tengas un rato, disfrutá esta visita del 2013 de Ramón al programa Encuentro en el Estudio

“No hay un destino más bello para el árbol que ser una guitarra. Porque la guitarra es el viento, es el pájaro, es el misterio, es el duende y es la tierra florecida. No hay un destino más bello para el árbol que ser una guitarra”, escribió Ramón Ayala, y él mismo se transforma en arte.

 

¡Hasta la próxima!