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Editorial

Ya llegó el frío a estas latitudes, y con el frío, también viene la gripe, para qué te vamos a mentir. Y como sabemos que una vida plena en lo emocional e intelectual está apoyada en un cuerpo sano, vamos a compartir algunos consejos básicos.

La gripe es un virus sumamente variable, que evade el sistema inmunológico del organismo, afectando a nariz, garganta, bronquios y en algunas oportunidades, pulmones.

Hablar de influenza o gripe, implica hablar de una infección que suele prologarse a lo largo de una semana y se caracteriza por la aparición de fiebre alta, mucosidad nasal, dolores musculares, cefalea, dolor de garganta y tos seca. Dentro de las diversas gripes, hay una que es la más temida: la A, una enfermedad viral respiratoria que se trasmite por contacto con secreciones de personas infectadas a través de la tos, el estornudo y el contacto con superficies u objetos contaminados.

Las conductas más eficaces para la prevención son las siguientes:

• Deberían vacunarse todos los mayores de 65 años, todos los grupos entre 2 y 64 años que tienen problemas crónicos de salud ya sea pulmonares, cardíacos o renales, ylas embarazadas en cualquier momento del embarazo.

• Es importante conservar los buenos hábitos de higiene, como cubrirse la boca al toser y lavarse las manos varias veces al día con agua y jabón o alcohol en gel.

• Es aconsejable evitar el contacto estrecho con las personas enfermas y quedarse en el hogar cuando comienzan a aparecer los síntomas.

Además, es importante la consulta con el médico ante los primeros síntomas, para poder administrar los fármacos correspondientes y comenzar el tratamiento adecuado.

Y ahora, teniendo en cuanta todas las precauciones y cuidados, disfrutemos el frío y esta bella y pintoresca época del año.

“El otoño es una segunda primavera, donde cada hoja es una flor”
Albert Camus

 

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Sueldos medios y altos vs. jubilación: un matrimonio poco feliz.

Históricamente, quienes logran elevar sus ingresos en relación de dependencia, no siempre ven reconocidos sus esfuerzos.

Aportes voluntarios: Desde julio de 1994 hasta diciembre de 2008, la ley permitía hacer aportes voluntarios a quienes desearan incrementar la jubilación. Hasta hoy estamos a la espera que se implemente una forma razonable de ser devueltos, y no a través de la magra rentabilidad que reconoce la Corte Suprema en sus fallos sobre la materia.

Directores SA: Obligados a aportar como autónomos, y si lo desearan también como dependientes, se ven obligados a hacer un esfuerzo previsional e impositivo, que no es técnicamente reconocido cuando entre ambos aportes superan el tope de remuneraciones hoy reconocido.

Jubilación y pensión: No se puede cobrar más que el tope vigente para una persona. En un nuevo criterio interpretativo absolutamente arbitrario, la Anses ha dispuesto que un mismo beneficiario, no podrá sumar entre la jubilación que percibe, y la eventual pensión que se originare por el fallecimiento de su pareja, más que la jubilación máxima vigente. Es decir, que quienes hoy ya cobran la jubilación máxima, directamente se verán privados de la eventual pensión generada por legítimos aportes de quien fuera su acompañante en la vida.

Fallo Gualtieri: recientemente dictado por la Corte, quito la última esperanza judicial, a quienes habiendo tenido un sueldo superior al tope previsional vigente, podían solicitar se les descontaran los aportes necesarios para incrementar legítimamente su jubilación.

En definitiva, sugerimos analizar especialmente cada una de estas situaciones, para tratar de encontrar la mejor forma de no ser perjudicados a pesar de hacer un esfuerzo especial por contribuir en mayor medida al sistema, intentando construir un mejor haber jubilatorio.

Si tiene dudas consulte aquí o al 43821869


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Retiro por invalidez

¿Es mejor pedir jubilación por invalidez o jubilación común?

Este es un tema muy importante y que ha generado muchas dudas y consultas.

Entonces, a fin de dar una respuesta lo más clara posible, vamos a recordar que el requisito esencial para la jubilación por invalidez es acreditar 66% de incapacidad y luego la calificación de aportante (regular o irregular con derecho).

La jubilación común es tener 60 años (mujeres) y 65 (hombres) y acreditar 30 años de aportes.

Veamos algunos ejemplos:

DESCRIPCIÓN DEL CASO: Trabajador/a discapacitado con 34 años de aportes en relación de dependencia, con un ingreso promedio de $ 6000 (si consideramos los últimos 10 años) ó $ 8000 (si consideramos los últimos 5 años).

RESPUESTA 1 – En el caso de la jubilación por Invalidez su haber jubilatorio se calculara tomando el promedio de sueldo con aportes de los últimos 60 meses trabajados. De ese sueldo promedio, el solicitante cobrara el 70 % si es aportante regular, o el 50 % si es irregular con derecho. Es decir que cobrará $ 5600 ó $ 4000 según su calificación de aportante.

RESPUESTA 2 – En el caso de jubilación común del mismo trabajador en relación de dependencia, el Estado reconocerá 1.5 % por cada año aportado, aplicado a los últimos 120 meses trabajados Es decir que un aportante promedio, que puede orillar los 34 años de aporte, recibirá un 51 % de su ingreso promedio, más la PBU. Es decir (1,5% de $ 6000 x 34 años) + 888 (PBU) = $ 4088.

En resumen, podemos decir que en la mayoría de los casos cuando el haber a obtener es superior al haber mínimo, y se trate de trabajadores en Relación de dependencia, hay mayoría de posibilidades que el Retiro Por invalidez sea superior a la jubilación.

Si tenés dudas, podés enviar tu consulta cliqueando aquí

 

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Reflexiones: Cruza Los Andes

En este espacio celebramos a quienes se esfuerzan y se animan a vivir la madurez extendiendo los límites al máximo, y todo para alcanzar la felicidad y la plenitud.

En esta ocasión, vamos a hablar de tres mujeres… y de una cordillera…
Nuestra querida, hermosa e imponente cordillera de los Andes, escenario de gestas patrióticas, proezas militares y, más acá en el tiempo, de retos deportivos y turismo aventura.

Cruzar Los Andes

Comenzamos con dos hermanas, Susana y Haydeé Robredo, jubiladas, de 67 y 65 años. Como muchos turistas de otras provincias y partes del mundo lo hacen cada temporada, las hermanas Robredo llegaron a Mendoza con un sueño: recorrer a pie o a caballo los senderos que siguió el Ejército de San Martín hace 200 años.

"No sabíamos de este cruce. Lo tomamos como una opción de turismo aventura. Y ahí nos preguntamos: '¿Lo hacemos o no lo hacemos?'. Y nos animamos", cuenta Haydée al Diario Uno, de Mendoza.

Además del interés histórico, ambas se sintieron alentadas porque cotidianamente se mantienen activas y en movimiento: viven en 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires, y están acostumbradas al campo y al trabajo rural, además de que diariamente andan en bicis y caminan.

Eso les sirvió para no amedrentarse al tener que dormir en bolsas o comer sin más luz que la del fuego. Ambas aseguran que, a diferencia de algunos jóvenes, no tuvieron inconvenientes con la falta de aire o el cansancio, a pesar de que caminaron 10 horas por día.

"Ese paisaje no lo habíamos visto nunca. Estar en el medio de la cordillera, la sensación que te produce el silencio, el cielo, las estrellas, el agua del manantial que tomábamos, los ríos tan bravos para cruzar. Superó todas las expectativas", dice Haydeé.

"Son un ejemplo de coraje. Mostraron durante todo el cruce una gran fortaleza mental y física. Nunca nos preguntaron cuánto faltaba para culminar cada recorrido. Se mostraron muy genuinas y de excelente humor", comentó Horacio Osorio, coordinador, sumando como fortaleza la personalidad y la experiencia de las jubiladas en el campo.
A 2.800 metros de altura, la invitaron a arriar la celeste y blanca. Haydeé aceptó encantada, pero que jamás imaginó que iba a vivir algo tan emocionante. "Me remonté a cuando iba a la escuela, pensé en mi familia, en todo. Era mi Bandera la que arriaba en medio del silencio de la montaña. Lo vamos a llevar en el corazón a donde vayamos".

La otra historia tiene como protagonista a otra jubilada… un poco mayor… pero que también cruzó Los Andes, aunque… corriendo.

Cruzar Los AndesSu nombre es Elisa Forti y a sus 82 años cruzó por cuarta vez corriendo la Cordillera de los Andes. A esta epopeya del running que la tiene como protagonista se la conoce como "El Cruce" y consiste en competir durante tres días (con subidas, bajadas y hasta instancias en las que hay que trepar) con etapas que oscilan entre 25 y 40 kilómetros cada una. "En total, recorrí 104 kilómetros en 72 horas", le cuenta Elisa al Diario La Nación, de Buenos Aires, y lo cuenta con cierta liviandad, como si se tratara de una tarea de todos los días. Porque Elisa está muy acostumbrada a la velocidad...

Con frío, sol o lluvia, Elisa suele correr durante una hora a lo largo del Vial Costero de Vicente López. Los vecinos, testigos de semejante suceso, la observan con admiración. Es que por su coraje y tenacidad se convirtió en un ejemplo para todo aquel que tenga un desafío por delante.

Aún con cinco hijos, siempre encontró un espacio para practicar deporte, pero su romance con las carreras de aventuras llegó después de los 70 años y casi de casualidad. "Mi hija tenía una paciente que corría en Villa La Angostura y un día me enteré de que estaba por competir y la acompañé. Ya en carrera noté que mi estado físico estaba bien, entonces empecé a entrenar una vez por semana", cuenta Forti y agrega: "A los dos meses y con 73 años, corrí 25 kilómetros en Tandil. A partir de ese momento nunca más dejé de correr".

"No le escapo al peligro. Si se me cruza una piedra en el camino trato de afrontarla", asegura y cuenta que las distancias y el propio terreno de montaña no significaron un obstáculo para sus 82 años. "Nunca tuve miedo de no llegar. Sí la presión de hacerlo. En el caso de que no hubiera llegado a la meta. y bueno, ¿qué se le va a hacer? ¡Paciencia! Tal vez, me hubiera inclinado por otro deporte".

Cruzar Los Andes

Su familia la apoya en cada nueva largada. De hecho, dos de sus nietos se sumaron al desafío de la Cordillera en las ediciones anteriores. "Fue hermoso compartir esa experiencia con ellos", se emociona. "Este año, una de mis hijas sacó un pasaje sin decirme nada y me esperó en la llegada. Cuando estaba terminando el recorrido, me sorprendí: ¡ahí estaba Adriana para alentarme en los últimos metros de carrera!".

Sus compañeros de competencia no paran de felicitarla, es la mimada del grupo. "Al principio me llamaba la atención, no entendía por qué me dedicaban tantas palabras de aliento, si yo estaba haciendo lo mismo que el resto", dice.

Con humildad y perseverancia, Elisa nos da una excelente lección de vida y felicidad.

Y cierra su entrevista con un par de frases que vamos a utilizar para cerrar estas Newsletters, porque la vedad es que no hace falta agregar nada: "Lo hago para no dormitar, para mantenerme activa. No sé si está bien o está mal a mi edad, pero esta es mi forma de ver la vida”.

 

¡Hasta la próxima!